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QUE QUIERES QUE YO HAGA?

Por: Gustavo <:><

 

A veces como cristianos, conservamos aun nuestras viejas costumbres del pasado y no sabemos que es lo que debemos hacer, así que de alguna forma tratamos de “entender” la voluntad de Dios, haciendo lo que se nos viene a la mente creyendo que Dios nos ha hablado, sin embargo no siempre es así. Quizá el problema se debe a que al Señor Jesús no le hemos dirigido esta pregunta: “¿Señor, que quieres que yo haga?”, que es la misma que hizo el apóstol Pablo en el momento mismo de su conversión, y para hacer una pequeña analogía con nuestra vida, notemos algunas características de Pablo, antes de su conversión al cristianismo:

 

Saulo (Pablo) fue un temible perseguidor de la iglesia de Cristo, la Biblia dice que este hombre “asolaba a la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba  a hombres y mujeres y los entregaba en la cárcel” (Hechos 8:3), entiéndase que literalmente arrastraba a los cristianos, este hombre odiaba a Cristo y a sus seguidores. De hecho el consintió la muerte del primer mártir cristiano, llamado Esteban, quien murió apedreado a los pies de Saulo (Hechos 7:58).

 

Saulo como muchos judíos y como muchas personas de hoy en día, no aceptaba la deidad de Jesucristo, recordemos que fue tal el rechazo del pueblo judío que llevaron a Jesús a la más terrible de las muertes en aquellos tiempos, la muerte de cruz. En la persecución de los primeros cristianos, Pablo era uno de los principales protagonistas, los Cristianos le tenían miedo aun después de su conversión; “cuando llegó (Pablo) a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo” (Hechos 9:26), no creían que fuese sincero, lo cual habla mucho del tipo de persona que fue Saulo de Tarso.

 

Pues bien, la Escritura narra que “Saulo, respirando aun amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase hombre o mujeres de este camino (cristianos), los trajese presos a Jerusalén.” (Hechos 9:1-2), así que quisiera que por un momento imaginemos el estado anímico de Saulo quien enfurecido y lleno de odio contra los cristianos emprendió el camino a Damasco. En ese estado, cerca de Damasco lo rodeó un resplandor repentino que prácticamente lo tiró al suelo, entonces escucho una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”, por favor noten que el Señor sometió a Pablo al mandarlo al suelo. Saulo consternado y sorprendido pregunto: “¿Quién eres, Señor?” (Hechos 9:4), quiero que en este punto hagamos un breve paréntesis, piensen en esto, ¿si Pablo era un perseguidor de la Iglesia de Cristo, y en ese momento precisamente iba de camino a perseguir a los Cristianos, creen ustedes que no sabia quien le dijo "¿porque me persigues?”, por otro lado Pablo utilizó la expresión: “SEÑOR”, esto tiene un significado profundo, pues la Escritura dice que “nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo” (I Cor. 12:3b), así que Saulo, sí sabía quien le hablaba, y cuando el Señor le dice “Yo soy Jesús, a quien tu persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón” (Hechos 9:5), en este momento era la oportunidad de Saulo de reclamar todo su odio contra Jesús, incluso ya que había encontrado a quien tanto odiaba pudo haberlo retado, pero no fue esa su reacción, pues seguramente Pablo había escuchado acerca de las señales, milagros y prodigios que había hecho el Señor, así que ante tal revelación, Pablo tiembla de temor y manifiesta su completa conversión a Cristo al decir: “¿Señor, que quieres que yo haga?” a lo cual Jesús le responde que fuera a Damasco y ahí se le diría lo que tenia que hacer (Hechos 9:6).

 

Hermanos míos, notemos que Pablo fue rebelde a Dios y no solo eso, sino también perseguidor de la Iglesia, Jesús en su misericordia infinita lo sometió y Pablo, para no equivocarse más le preguntó directamente ¿qué quieres que yo haga?.

 

Nosotros todos los Cristianos, hemos sido rebeldes antes de nuestra conversión, recordemos que fuera de Cristo no somos nada, y sucede que no siempre sabemos que debemos hacer, no obstante que la Biblia dice que debemos predicar el evangelio a toda criatura, sentimos que no lo estamos haciendo bien, o por lo menos no al mismo nivel que lo hacen otros hermanos quienes son “más activos” en la obra que nosotros mismos, o bien no participamos lo mismo que otros de la obra misionera o cristiana, pero ¿le hemos preguntado directamente al Señor, que quieres que yo haga?. Estoy seguro que Dios tiene un propósito especial para la vida de cada uno de sus hijos, y también se que no hará oídos sordos ante una pregunta tan directa, y así como le respondió a Pablo y este fue obediente, así también cada uno de nosotros preguntemos a Jesús que es lo que debemos hacer, permitamos que sea el Espíritu Santo que guíe nuestra vida a fin de serle agradables y estar preparados para toda buena obra.

 

Dios te bendiga

 

 

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